lunes, 18 de febrero de 2013

Cuando conoces la verdad

El tren ha comenzado a moverse. Está cargado de gente de todas las edades, la mayoría obreros y jóvenes estudiantes de universidad, tanto hombres como mujeres. Cerca a la ventana se sentaba un anciano con su hijo de 30 años.
Mientras el tren se mueve, el hijo está sobrecogido de gozo, encantado por el paisaje fuera.
“Ve, papá, el paisaje de los árboles verdes alejándose es muy hermoso”.
Esta conducta del hijo de 30 años hizo que los demás se sintieran incómodos con él. Todos comenzaron a murmurar una cosa u otra acerca de este hijo.
“Este tipo parece estar loco”, el recién casado Anup le susurró a su esposa.
De repente comenzó a llover. Las gotas de lluvia cayeron sobre los pasajeros a través de la ventana abieta. El hijo de 30 años, lleno de gozo decía: “Ves, papá, cuán hermosa es la lluvia…”
La esposa de Anup se molestó con las gotas de lluvia, ya que caían sobre su nuevo vestido, dañándolo.
“Anup, ¿no puedes ver que está lloviendo? Usted, anciano. Si su hijo no se siente bien, llévelo a un asilo mental pronto y no moleste a los demás”.
El anciano titubeó primero y entonces contestó en tono bajo: “Regresamos a casa del hospital. Mi hijo fue dado de alta esta mañana. Nació ciego y no fue sino hasta la semana pasada que recobró la vista. La lluvia y la naturaleza son nuevas a sus ojos. Por favor, perdónennos la inconveniencia causada”.
Kartik Bodawala, Indi

miércoles, 13 de febrero de 2013

La edad perfecta

A un grupo de chicos y adultos se les preguntó en un programa de televisión cuál es la mejor edad en la vida.
“Dos meses, porque te llevan en brazos, y te aman y te cuidan mucho”.
“Tres años, porque no tienes que ir a la escuela. Puedes hacer casi todo lo que quieres y juegas todo el tiempo”.
“Dieciocho años, porque ya terminaste el secundario puedes conducir un automóvil”.
“Veinticinco, porque tienes más entusiasmo”.
Una niña de tres años dijo: “La mejor edad es los veintinueve años, porque entonces puedes quedarte en casa, dormir y no hacer nada”.
“Cuarenta, porque estas en la cúspide de tu vida y tu vitalidad”.
“Cincuenta y cinco años, porque ya has cumplido con la responsabilidad de criar hijos y puedes disfrutar de la vida de los nietos”.
“Sesenta y cinco, porque puedes disfrutar la jubilación”.
La última persona, una señora mayor comentó: “Todas las edades son buenas, por lo tanto, disfruten la edad que tienen ahora”.

Cuando somos un milagro

Conducía de vuelta a casa alrededor de las cinco, tras de una reunión, atascado en el tráfico del Bulevar Colorado, cuando el auto comenzó a fallar y se apagó a duras penas pude empujarlo, maldiciendo, a una estación de gasolina, contento solamente de no estar obstruyendo el tráfico y que tendría un lugar más tranquilo para esperar la grúa. Ni siquiera se podía enderezar. Antes de que pudiera hacer la llamada, vi a una mujer saliendo de la tienda de conveniencia que pareció resbalarse sobre el hielo y cayó sobre un dispensador de combustible, por lo que me levanté y fui a ver cómo estaba.
Cuando llegué donde estaba, parecía más bien que había sido más sobrecogida por el llanto que por la caída; era una joven mujer que se veía bastante desaliñada con ojeras alrededor de sus ojos. Dejó caer algo cuando la ayudaba a levantarse y lo recogí para dárselo. Era una moneda de cinco centavos.
En ese momento, todo quedó claro para mí: la mujer llorando, la antiquísima camioneta repleta de cosas con tres muchachos en la parte de atrás (uno en un asiento del auto), y el dispensador de combustible leyendo $4.95. Le pregunté si todo estaba bien y si necesitaba ayuda, a lo que ella seguía diciendo: “No quiero que mis hijos me vean llorando”, así que nos paramos al lado opuesto del dispensador a su auto. Ella dijo que conducía hacia California y que las cosas estaban muy duras para ella en ese momento. Así que le pregunté: “¿Y está orando?” Eso la hizo alejarse de mí un poco, pero le aseguré que no era un loco y le dije: “Él la oyó y me envió”.
Saqué mi tarjeta de crédito y la pasé por el lector de tarjetas para que pudiese llenar el tanque de su auto, y mientras cargaba el combustible, me dirigí al McDonald’s de al lado y compré dos grandes bolsas de comida, algunos certificados de regalo por más, y una gran taza de café.
Ella le dio la comida a los muchachos en el auto, quienes le cayeron como lobos, y nos quedamos parados junto al dispensador comiendo papitas fritas y conversando un poco.
Me dio su nombre y compartió que vivía en Kansas City. Su novio la había abandonado hacía dos meses y no había podido arreglárselas sola. Sabía que no tendría dinero para pagar la renta el 1 de enero por lo que, finalmente, había llamado a sus padres, con quienes no se había comunicado en cinco años. Ellos vivían en California y le dijeron que podía mudarse con ellos y comenzar de nuevo allá. Así que empacó todo lo que poseía en el auto. Le dijo a los muchachos que se iban a California para Navidad, pero no que se mudaban para allá.
Le di mis guantes, un breve abrazo y dije una rápida oración a su favor por seguridad en el viaje. Al dirigirme a mi auto, ella dijo: “Así que, es Ud. un ángel o algo parecido?” Eso, definitivamente, me hizo llorar. Le dije: “Querida, para esta época, los ángeles están muy ocupados, así que a veces, Dios utiliza a gente normal”.
Fue tan increíble ser parte del milagro de alguien. Y, por supuesto, como pueden imaginarlo, cuando me subí a mi auto, encendió de una vez y me llevó a casa sin problema alguno.
Lo meteré al taller mañana para revisarlo, pero sospecho que el mecánico no hallará problema alguno con él. Algunas veces los ángeles vuelan tan cerca de uno que podemos escuchar el batir de sus alas…

El Almacenista y la cajera

En un supermercado, Kurtis el almacenista, estaba ocupado trabajando cuando oyó una nueva voz por las bocinas, solicitando una entrega en la caja 4. Kurtis casi había terminado y quería tomar algo de aire fresco, por lo que decidió responder a la llamada. Al acercarse a la caja, una sonrisa distante llamó su atención, la nueva cajera era hermosa. Era mayor que él (tal vez 26 mientras que él sólo tenía 22) y se enamoró de ella. Más tarde ese día, tras terminar su turno, esperó cerca del reloj de marcar para averiguar su nombre. Ella llegó al salón de descanso, le sonrió suavemente, tomó su tarjeta, la marcó, y se fue. El miró su tarjeta: Brenda. Salió tan sólo para verla caminar por la calle.
Al día siguiente, esperó fuera mientras ella salía del supermercado y le ofreció un aventón a casa. Él se veía bastante inofensivo por que ella aceptó. Cuando la dejó, le preguntó si podría verla de nuevo, fuera de horas de trabajo. Ella dijo que simplemente no sería posible. Tras insistir, ella explicó que tenía dos niños y que no podía pagar una niñera por lo que él ofreció hacerlo. Algo reticente, ella aceptó su oferta para una cita el sábado siguiente.
Ese sábado en la noche, él llegó a la casa de ella tan sólo para enterarse que no podría salir con él porque la niñera la había llamado para avisarle que no podría ir. Ante esto, Kurtis simplemente dijo: “Bueno, llevemos a los niños con nosotros”. Ella intentó explicarle que aquello no era una opción, pero no aceptando un no por respuesta, él insistió. Finalmente, Brenda le llevó dentro para conocer a sus niños. Tenía una hija lindísima, pensó Kurtis. Entonces Brenda le trajo a su hijo, en una silla de ruedas. Había nacido paraplégico y con el Síndrome de Down.
Kurtis le preguntó a Brenda: “Todavía no puedo comprender por qué no pueden venir con nosotros”. Brenda estaba sorprendida. La mayoría de los hombres huirían de una mujer con dos hijos, especialmente si uno de ellos era discapacitado, tal y como lo había hecho su primer marido y padre de los niños. Pero Kurtis no era como los demás… tenía una mentalidad distinta. Esta noche, Kurtis y Brenda cargaron con los niños, fueron a cenar y al cine. Cuando el hijo de ella necesitó algo, Kurtis se encargó de él. Cuando necesitó ir al baño, lo levantó de su silla de ruedas, lo cargó y lo trajo de vuelta. A los niños les encantó Kurtis. Para el final de la velada, Brenda sabía que ese era el hombre con quien querría casarse y pasar el resto de su vida. Un año más tarde, se casaron y Kurtis adoptó a ambos niños. Desde entonces han tenido dos más.
Así que, ¿qué fue de Kurtis, el almacenista y de Brenda, la cajera? Bueno, el señor y la señor Warner ahora viven en Arizona. Si pueden encender la TV el 1 de febrero, ¡le podrán ver jugar como mariscal de campo de los Cardenales de Arizona contra de los Acereros de Pittsburgh en el Super Tazón de la NFL !
kurt_warner
¿Le sorprendió este final o pudieron darse cuenta que él no era una persona ordinaria? Algunos atletas también son grandes personas. Debiéramos notar que él también jugó esa posición para los Carneros en el Super Tazón XXXVI. El domingo 1 de febrero, yo le estaré haciendo barra a Kurtis y a los Cardenales.
George Butron
Aunque la mayoría de ustedes tal vez no sean fanáticos del fútbol americano, me llamó la atención esta historia que me fue confirmada por varias fuentes. Se trata de uno de los jugadores que participó de la última edición del “Super Tazón” de ese deporte en los EEUU. Si bien su equipo perdió ese encuentro, el claro testimonio de este hombre le ha ganado la admiración de la comunidad. Es al mismo tiempo una bonita historia de la superación personal de un hombre sencillo pero con un corazón lo suficientemente tierno como para acoger a quienes están en necesidad…
Raúl

Controla la ira

Kirby había esperado toda la semana por este día. Él y su mejor amigo Austin habían juntado todo tipo de envases para usar como moldes en su castillo de arena. Hasta habían dibujado un plano. Este año, sabían que podrían ganar el premio por el mejor castillo de arena de su categoría.
Llegaron temprano a la playa y marcaron su área. Se pusieron a trabajar enseguida. Había niños de todas las edades construyendo castillos de arena. El de Kirby y Austin adelantaba rápido y se veía magnífico.
Kirby acabada de volcar el último molde de arena sobre la torre cuando un niño que perseguía a otro, muy robusto, pasó corriendo. Justo cuando el niño grandote llegó al castillo lo saltó, pero el que lo perseguía no tenía piernas tan largas y derrumbó una parte grande. Y lo peor, ambos rieron mientras se alejaban corriendo. Austin estaba atónito, pero Kirby estaba furioso
-¡NO…NO…NO! -gritó-. ¿POR QUÉ? -entonces tomó el cubo más grande y comenzó a derribar el castillo mientras gritaba. Echaba arena a todas partes y en segundos el precioso castillo ya no existía.
-¡Kirby! -le gritó Austin-. Lo podíamos haber arreglado. Oh, ¡qué mal!
Austin se alejó.
La mamá de Austin, que los había acompañado a la playa, se acercó y se juntó junto a Kirby.
-Kirby -le dijo-, cuando permites que tu ira ye indique qué hacer, nadie gana. Tú, menos que nadie. Al final, fuiste tú con tu ira quien destrozó el castillo, y no esos niños.
Cuando alguien te hace enojar, cuenta hasta diez antes de actuar o hablar. Pídele a Dios que te ayude a no responder con ira.
La ira en sí daña más que la condición que lo causó.
Controla tu ira.

Un Millon de sapos

Muchos se angustian por problemas que, en su mayoría, nunca llegan a hacerse realidad. Sufren con anticipación, pensando e imaginando cosas que pudieran suceder. La mayoría de nuestras preocupaciones se deben a la falta de confianza en Dios.
Un hacendado fue a la ciudad y le preguntó al dueño de un restaurante si podía utilizar un millón de piernas de sapos. El dueño del restaurante quedó asustado y quiso saber dónde pretendía el hacendado conseguir tantas piernas de sapos. El hacendado le respondió: Cerca de mi casa hay un pequeño lago que está invadido e infestado de esos bichos. Son millares y hacen un barullo infernal, croando toda la noche. ¡Me estoy volviendo loco!
Quedó decidido, entonces, que el hombre le traería quinientos sapos por semana, durante algún tiempo. En la primera semana, el hacendado volvió al restaurante un poco avergonzado, pues traía en sus manos dos sapos. El comerciante le preguntó: ¿Dónde está mi pedido?
El hombre respondió: Yo estaba totalmente engañado. ¡Había solo estos dos pequeños sapos en el lago! Ellos solos son los que hacían todo el barullo.
La próxima vez que alguien te critique o se ría de ti, acuérdate de que no son miles de sapos los que hacen todo el barullo, sino apenas dos sapitos. Mientras dos critican y ríen, cientos te apoyan y animan.
Acuérdate de que las angustias y los problemas parecen mayores en la oscuridad. Hay una posibilidad muy grande de que, cuando llegue mañana y lo pienses mejor, el problema habrá disminuido su importancia o habrá desaparecido, quedando en su lugar un asunto de fácil solución.

Verdadera Grandeza

Una tarde, mientras regresaba de la capital a su casa, el senador John Stennis fue asaltado a mano armada. A pesar de que Stennis entregó lo poco de valor que tenía, los asaltantes le dispararon dos veces, pegándole en el estómago y en la pierna. Los cirujanos del Centro Médico Walter Reed trabajaron más de seis horas para salvarle la vida.
Esa tarde también iba de camino a su casa el senador Mark Hatfield, que había tenido a menudo encontronazos con Stennis. Los dos estaban por completo en desacuerdo en cuanto a la política. Sin embargo, cuando Hatfield oyó en la radio lo que había sucedido, de inmediato se dirigió al hospital en su coche. Ya ahí, se percató con rapidez de que el personal del commutador estaba sobrecargado con las llamadas de los otros senadores, los reporteros y los amigos de Stennis. Le dijo a un operador: Sé cómo utilizar uno de estos equipos, déjeme ayudarlo. Lo ayudó a atender los teléfonos hasta el anochecer, cuando las llamadas disminuyeron. Luego, sin fanfarronear y calladamente, se presentó mientras se iba.
Mi nombre es Hatfield… estoy encantado de haber podido ayudarle en algo que concierne a un hombre al cual respeto profundamente.
Grandeza quiere decir estar libre de pequeñez, rencor, venganzas y prejuicios. Significa cuidado internacional, ayudar con modestia.

lunes, 4 de febrero de 2013

Carta de amor original

Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial.
A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario (…) y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.
Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.
COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).
COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- Jorge y Cecilia… Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo quiero comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso:… Objetos.
Por último, recordarte el nº de teléfono de mi abogado (…….) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.
Afectuosamente,
Roberto.
NOTA: Ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor.

Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez


Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.
Sucede que el mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final …el brillo!

Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.

Les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían… LA LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. EL SOL a su vez, había ganado un título de nobleza “ASTRO REY”, pero eso tampoco le hizo feliz.

Dios, viendo esto, les llamó y les explicó:

- No debeís estar tristes, ambos ahora poseeis un brillo propio.

Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesias.

En cuanto a tí, SOL, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionarás calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.

La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente… y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejarse abatir más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar… lo que Dios había decidido.

Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El:

- Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad… Y Dios… en su inmensa bondad… creó entonces las estrellas para hacer compañia a la LUNA.

La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero… casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven asi… separados, el SOL finge que es feliz, … y la LUNA no consigue disimular su tristeza. El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza.

Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió….

Porque es mujer, y una mujer tiene fases. Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero… Cuando es infeliz es menguante y entonces no es posible apreciar su brillo.

LUNA y SOL siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.

Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron. Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL… Fué entonces que El creó el eclipse.

Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan. Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el SOL cubre la LUNA, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse. Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al clelo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.

Tu ya sabías que en la tierra existían sol y luna… y también que existe el eclipse…. pero esta es la parte de la historia que tu no conocias, verdad que no?








En busca del amor…


¿Estás en busca del amor porque no soportas la soledad? Bueno, no eres la única persona, ya que a nadie le gusta la soledad. Pero si no sabes qué es el amor, puedes terminar en una situación cargada de angustias y miserias.
¿Sabes por qué? Porque las ideas torcidas conducen a destinos equivocados. Mucha gente que está sufriendo quiere amar, y el tiro siempre le sale por la culata.
Las mujeres empiezan una relación, se ilusionan, se casan; y al cabo de algún tiempo, terminan criando solas a sus hijos.
Los hombres por su parte, no soportan estar lejos de su amorcito al principio de la relación; y al cabo de algunos años de convivencia, no soportan estar cerca de la mujer que escogieron para compartir las penas y alegrías, la salud y enfermedad.
¿Qué es lo que está pasando? Sencillo: las ideas torcidas que tenemos en la mente sobre el amor nos están guiando por senderos equivocados.
Así que te pregunto: ¿Deseas saber lo que es el amor verdadero o quieres escuchar las definiciones cursis que crean los autores de novelas literarias para seducir y engañar a las multitudes.
Si optas por la segunda, mira un comercial de tiendas departamentales cercana al día de los enamorados, o escucha las canciones que tratan el tema por la radio. Eso sí, luego intenta reproducir en la vida real lo que viste y escuchaste en esos medios, y caerás en cuenta de una gran verdad: el amor no se monta sobre mundo de fantasía; y quienes lo hacen, fracasan en el proyecto de amar.
Ahora bien, si deseas saber lo que es el amor verdadero, tienes que comenzar por definirlo.
Lee con atención: el amor es una decisión que busca el bien de la persona amada. Esa decisión se mantiene con la voluntad y no depende de los sentimientos. Los sentimientos no son malos, son parte de las expresiones del cuerpo físico para edificar una relación de amor pura y verdadera.
¿Sabes por qué? Porque los sentimientos son temporales; ninguno dura para siempre. La alegría, la pena, la euforia, el coraje y la tristeza son ejemplos de sentimientos.
Nadie está alegre o triste siempre. Los sentimientos son emociones pasajeras, y el amor está llamado para la eternidad, por eso es una decisión.
Tú amas a tu pareja, cuando, independientemente de cómo te puedas sentir, buscas las cosas; y para eso mis amigos, hay que partir de una base de madurez bien sólida
Míralo así: en un carro, quien maneja el auto es el piloto y el que guía es el copiloto. En la relación de pareja, quien debe de conducir es la razón y debe ser guiado por el corazón.
Los sentimientos van en el viaje. ¡Claro que sí! Sólo que su lugar , al igual de cualquier niño inquieto, es en el asiento de atrás. Ellos no guían la relación de pareja; y quienes los han puesto a conducir, por lo general terminan estrellándose contra una cama.
Claro! Te han dicho que llegar a la cama es la expresión máxima de amor. Sólo te puedo decir que quienes desnudan el cuerpo sin desnudar el alma primero, desciende el nivel más bajo, que es solamente atracción física y nada más.
¿Y que es la fuerza que nos lleva a entregar el cuerpo aún sabiendo que existe el riesgo de contraer una enfermedad venérea o un embarazo no deseado? Esa fuerza se llama deseo.
El deseo nace y muere en el cuerpo físico. El amor, en cambio, nace del alma, y se fija más en las virtudes de la persona (bondad, altruismo, simpatía, humildad, etc.) Cuando hay amor, el deseo se mantiene vivo. Si no hay amor, el deseo muere debido a que el atractivo sexual, por más fuerte que sea, se pierde.
Las razones para esa pérdida son tres:
1. Según las hojas del almanaque que van cayendo, las arrugas en la piel se van levantando.
2. El gusto se pierde, todas las noches el mismo plato en la cama cansa (si no hay amor).
3. Cesa la locura de los primeros días debido a que el cuerpo balancea el desequilibrio hormonal que provocó el enamoramiento.

Eso del enamoramiento es muy importante. Estar enamorado es algo muy hermoso. Uno se pone medio loco, culeco, happy, etc. Los enamorados lo expresan así: Desde que estoy con esa persona veo todo lindo, me siento wow, no puedo dejar de pensar en él (ella) etc.
En pocas palabras, están ilusionadas. Pero, ¿qué es la ilusión? Una ilusión es una percepción falsa de la realidad.
En otras palabras, el enamoramiento nos pone en estado de locura temporal y nos ciega; y cuando abrimos los ojos (20 ó 22 meses después del primer encuentro sexual) ya es tarde… ya estamos casados.
Y dicho sea de paso, el matrimonio no le da la felicidad a nadie. El matrimonio lo que te da es una base para que continúes creciendo en el proyecto de amar a tu pareja.
Si lo asumes desde esta perspectiva, verás que el matrimonio se convierte en la institución que más felicidad le puede otorgar a la pareja.
Si lo asumes desde esquemas falsos, te verás divorciado(a) y tus hijos pagarán las consecuencias de estas malas decisiones.
¿Quieres amar? Bien, pues rompe con los límites de tu egoísmo. Date al necesitado, al que no te pueda corresponder, ayuda al caído, consuela al afligido.
Este mundo es un gimnasio: hay tantos lugares donde podemos ejercitarnos en el ejercicio de amar.
Y recuerda: Si amas algo, déjalo ir. Si regresa, es tuyo; sino, nunca lo fue.

"Te amo" son dos palabras muy fuertes como para ser dichas en vano. Ama primero y dilo después.

Recuerda siempre: Cuando amas a alguien más de lo que en realidad se merece, de seguro terminarás más lastimado/a de lo que en realidad te mereces.

Queridos hombres, no olviden que abajo del cabello hay un cerebro y que detrás de los senos hay un corazón.

Se ama con el corazón, no con los ojos.