domingo, 11 de agosto de 2013

El alumno



El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro: ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro? Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro. Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia. Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad, se basan en detalles. Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo. Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada. Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia. Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes. En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.






domingo, 4 de agosto de 2013

No lo despierten





Una niñita se encontraba al costado de una multítud, mientras su papá testificaba acerca de cómo Jesucristo había influìdo en él.Explicaba cómo el Señor lo había salvado y rescatado de su anterior estilo de vida como alcohólico.Entre los presentes había un desvergonzado que no podía soportar más oir esas tonterías religiosas. Entonces comenzó a gritar: ¿Por qué no se calla y se sienta anciano? Usted està soñando. Pronto este escéptico sintió un tirón en la manga de su saco. Mirò hacia abajo y vio una pequeña niña. Ella lo miró directo a los ojos y le dijo: Señor ese es mi papá. ¿Usted dice que mi papá es un soñador?
Déjeme contarle acerca de él. Mi papá era un borracho y cuando regresaba a casa de noche le pegaba a mi madre. Ella lloraba durante toda la noche… y señor, no teníamos buena ropa porque mi papá gastaba todo el dinero en bebida. Yo ni siquiera tenía zapatos para ir al colegio. Pero mire estos zapatos y mire este vestido. Ahora mi papa tiene buen trabajo. Luego señalando al otro lado del camino, dijo: -Ve usted a esa señora sonriendo? Esa es mi mamá. Ella no llora más por las noches. Ahora canta.
Luego vino el golpe de gracia. La niña dijo:
- Jesús ha cambiado a mí papá. Jesús ha cambiado nuestro hogar. Mire, señor, si mi papá está soñando, por favor ¡no lo despierte!.

UN cuento facil

La niña llegó a su casa con los ojos enrojecidos y la cara triste.

- Qué te pasa? – Le dijo su padre.
- No es nada, no es nada, estoy bien, – contestó la niña yendo corriendo a su habitación.

Pero el padre no se quedó contento con la respuesta y preocupado por su niña, fue a su cuarto a preguntrle.

- ¿Qué tienes? ¿algo te preocupa?, le preguntó el padre.
- Que no es nada, solo quiero estar sola.

El padre reflexionó unos segundos por la respuesta de su hija y de nuevo le habló:
- ¿Puedo hablar contigo? Es que necesito un consejo tuyo.

La niña, al escuchar aquellas palabras sin saber bien cómo reaccionar ante tal petición, se sentó en su cama y miró a su padre.

Entonces el le dijo:
- Verás, necesito contarle un cuento a tu hermano pequeño para que se duerma y ya se sabe todos, no sé cual contar, ¿Podrías decirme tú uno que pudiera gustarle?

La niña tratando de demostrar normalidad le dijo a su padre con seriedad.

- No sé, cuéntale un cuento FACIL, seguro que le gustará, dijo la niña con la voz derrotada.
- ¿Uno fácil? Uno… ¿fácil? – volvió a repetir su padre. intentando entender a su niña.
- Si, uno fácil, léele un cuento fácil, – dijo la hija.

El padre se quedó meditando y sin llegar a comprender lo que su hija pedía no tuvo más remedio que decirle:

- ¿Y cuál podría ser para ti un cuento fácil?

Y la niña como si le fuera a dar una lección a su padre, sentada en su cama y con los ojos aún enrojecidos, cruzó los brazos en actitud de adulto y le explicó a su padre:

- Pues por ejemplo un cuento en el que dos conejitos van al campo con su mamá y uno se escapa y entonces le buscan por todo el bosque y al final le encuentran, estaba comiendo moras, pero cuando vio la cara de susto de su mamá le pidió perdón y prometió no volver a hacerlo y se fueron todos juntos felices a su casa.

El papá miro a su niña con asombro, no solo acababa de inventarse un cuento bonito sino que además el mensaje era educativo. Pero confuso aún por el título que le había puesto le dijo a su niña:

- ¿Y por qué a ese cuento le llamas el cuento fácil?

La niña sin demostrar ni un ápice de sorpresa por la pregunta le dijo a su padre:

- Pues porque es un cuento fácil ¿no lo ves?. Es un cuento feliz, sencillo de contar y de entender, seguro que le gustará y se dormirá enseguida.

Y su padre, intrigado por tal respuesta se atrevió a preguntarle de nuevo a su niña.

- No lo entiendo bien, si ese es un cuento fácil, entonces ¿cuál podría ser un cuento difícil?.
- Es que ahora no puedo contarte un cuento difícil, no puedo papi, y con los ojos llorosos, calló y bajó la mirada sin decir nada más.

Su padre, al comprender que algo le pasaba a su niña, le dijo así:

-Mira mi niña, antes de ir a contarle ese cuento fácil que me has dicho a tu hermano, ¿por qué no me cuentas ahora un cuento difícil?

La niña se quedó pensativa unos segundos y habló de esta manera:

- Esta mañana en el cole no estaba mi amigo Carlos que se sienta a mi lado siempre, porque unos chicos más mayores le pararon en la calle, le pidieron el reloj y como no quería dárselo le han pegado y está muy mal en el hospital,  y yo… no entiendo papi.

El padre con la voz entrecortada por lo que estaba escuchando le dijo:

- Mi niña y ¿por qué no me han contado esto nada más llegar?
- Porque las tristezas, el dolor o las cosas que no terminan bien, me dan miedo, no me gustan, son cuentos difíciles de contar papi, – dijo la niña rompiendo a llorar y sintiéndose aliviada al descargar la verdad de sus emocionados ojos en la dulce mirada de su padre.

Entonces el padre abrazó con fuerza a su niña y compartió unos minutos el llanto, luego mirándole a los ojos le dijo:

- Mira, cuando seas más mayor me gustaría que recordaras este consejo que te doy ahora, ¿vale?.
-¿Qué consejo es ese papá?, dijo la niña buscando la ternura en la mirada de su padre.

Esta vida, a veces, es como una colección de cuentos infantiles, todos queremos siempre escuchar los cuentos fáciles, de final sencillo y feliz, pero las personas más valiosas de tu vida serán aquellas que se paren a escuchar y entender tus cuentos difíciles. Yo tampoco entiendo porque han pegado a tu amigo Carlos, pero seguro que pronto se pondrá bien. Mi niña hay cosas que por mucho que quieras no se pueden entender. ¿Por qué no le escribes a tu amigo un cuento fácil? así cuendo esté mejor se lo llevamos, seguro que le va a encantar.

- Si papi le voy a escribir el cuento más fácil y bonito del mundo.

sábado, 6 de julio de 2013

Los mandamientos de Gurdjieff

  1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
  2. Termina siempre lo que comenzaste.
  3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
  4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
  5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
  6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
  7. Ordena lo que has desordenado.
  8. Aprende a recibir, agradece cada don.
  9. Cesa de autodefinirte.
  10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
  11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
  12. No desees ser imitado.
  13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
  14. No ocupes demasiado espacio.
  15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
  16. Si no la tienes, imita la fe.
  17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
  18. No te apropies de nada ni de nadie.
  19. Reparte equitativamente.
  20. Come y duerme lo estrictamente necesario.
  21. No hables de tus problemas personales.
  22. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
  23. No establezcas amistades inútiles.
  24. No sigas modas.
  25. No te vendas.
  26. Respeta los contratos que has firmado.
  27. Sé puntual.
  28. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
  29. Habla sólo lo necesario.
  30. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
  31. Nunca amenaces.
  32. Realiza tus promesas.
  33. En una discusión ponte en el lugar del otro.
  34. Admite que alguien te supere.
  35. No elimines, sino transforma.
  36. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
George Ivánovich Gurdjíeff
Nacido a finales del siglo XIX en la Armenia rusa, su principal obra fue dar a conocer y transmitir las enseñanzas del Cuarto Camino en el mundo occidental. Una personalidad misteriosa y carismática, con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una supuesta evolución espiritual y humanitaria.  Falleció el 29 de octubre de 1949 en Francia. Según los autores que han estudiado su obra, sus planteamientos constituyen un conjunto de ideas interrelacionadas muy revolucionarias, que pretenden guiar a la evolución consciente.  El máximo exponente de su obra es la figura del “Tigre de Turkestán”. Gurdjíeff mostró que la evolución del hombre es el resultado del crecimiento y desarrollo interior individual; que tal apertura interior es la meta de todas las religiones, de todos los caminos, pero que requiere un conocimiento directo y preciso, pero que sólo se puede adquirir con la ayuda de algún guía con experiencia y a través de un prolongado estudio de sí y del trabajo sobre sí mismo.

jueves, 20 de junio de 2013

pantalones mojados

El niño de 8 años entró en el salón de clase para hacer su examenfinal. El se encontraba muy nervioso acerca de tal examen, su angustia creció tanto que sin poderse controlar se orinó en sus pantalones.
Miró hacia abajo y vio como gotas caían suavemente al piso. Para su sorpresa cuando levanta su vista y ve a su profesora nota que ella lo llama a su escritorio. ¿Cómo podría moverse sin dejar al descubierto su situación? La profesora al notar que el niño esta como paralizado y no va hacia ella, lentamente se viene al pupitre del niño.
Oh, no! Piensa él. ¿Qué voy hacer? Ahora seré avergonzado y mis compañeros se reirán de mi.
En ese momento una niña, compañera de clases, viene hacia él con una pecera y al pasar frente a él se tropieza y derrama el agua de la pecera sobre la ropa de él, mojándole totalmente…
La Maestra apresuradamente toma al niño y lo lleva al baño para ayudarlo a secarse su ropa, mientras el internamente decía: Gracias Dios! Gracias Dios! Que gran regalo me diste!
Para ocultar aún mas lo que vivió, al regresar al salón de clases, miró a la niña y le grito:
- “¿No sabes por donde caminas?”
En el tiempo de receso ningún compañerito se quiso acercar a esta niña y ella estaba sola. Todos la miraban con menosprecio por haber mojado al compañero.
Cuando terminó la clase, la niña iba caminando solita hacia su casa, ya que ninguno quiso estar con ella y el niño se acercó y le pregunto:
- Realmente te tropezaste? Fue un accidente?
Y ella lo miró y le dijo:
- No, yo vi lo que te paso, vi que te orinaste y la profesora venia a ti, por eso corrí y tome la pecera para hacer que me tropezaba porque no quería que fueras avergonzado en clase.
Ahora el niño estaba más paralizado de lo que se sintió en el salón…
Cuantas veces han derramado la pecera sobre nosotros para protejernos? Cuantas veces se ha creado una situación que no hemos entendido en el momento, pero luego entendemos que solo fue para beneficiarnos?
Conservemos la calma ante las situaciones que se nos presenten, siempre llegará una solución, aunque a primera vista no la reconozcamos.

martes, 4 de junio de 2013

MochilerosUIO

Robert Chesebrough tenía un producto en el cual creía incondicionalmente. En realidad, era un invento propio. Chesebrough había transformado el sedimento que se forma en los ejes de los equipos de petróleo, cera de varillas, en una gelatina de petróleo que personalmente había comprobado que poseía grandes propiedades curativas.
Creyó tan profundamente en los aspectos curativos de su creación que se transformó en su propio “sujeto experimental”. Para demostrar a otros los beneficios de su producto, Chesebrough se quemó con ácidos y con fuego… y se cortó y raspó tan frecuentemente y profundamente… que durante toda su vida llevó las cicatrices de sus experimentos.
No obstante, Chesebriugh demostró su punto de vista y la gente se convenció. Solamente tenían que mirar sus heridas y cómo las mismas se habían curado para ver el valor de su producto… el cual sigue siendo todo un éxito. Lo conocemos como vaselina.
¿Qué ve usted actualmente como una posibilidad?
¿Está lo suficientemente convencido de su potencial para ayudar a otros como para estar dispuesto a invertir su tiempo, energías, recursos y esperanzas para desarrollarlo?
El futuro pertenece a los que ven las posibilidades antes de que ellas se vuelvan evidentes.
Vía Renuevo de Plenitud

Gente Feliz

He buscado la causa profunda,
de la felicidad humana.
Nunca la he encontrado en el dinero,
en el lujo, en el propio provecho,
en el poder, en el ocio,
en el ruido, en el placer.
En las personas felices,
he encontrado siempre una rica vida interior,
una alegría espontánea
hacia las cosas pequeñas,
una gran sencillez.
En las personas felices,
me ha impresionado siempre,
la falta de envidias insensatas.
En las personas felices,
no he encontrado nunca impaciencia,
agresividad o divismo.
Casi siempre poseían
una gran dosis de humorismo.
Phil Bosmans

Regalo de Bodas

El reverendo Charlfant cuenta de una pareja que estaban celebrando las bodas de oro de su matrimonio. Como los ancianos tienen por costumbre, el anciano caballero respondió con un relato.
Su esposa Sara, fue la única chica con quien salió alguna vez. Él había crecido en un orfanato y trabajó duro por todo lo que tenía. Nunca había tenido tiempo para salir hasta que Sara lo levantó en peso. Antes de que se diera cuenta, ella se las había arreglado para hacer que él le pidiera que se casara con él.
Después que habían pronunciado sus votos el día de su boda, el padre de Sara se llevó a un lado al recién estrenado esposo y le entregó un regalito, diciéndole: -Dentro de este paquetito está todo lo que en realidad necesitas saber para tener un matrimonio feliz.
El nervioso joven abrió con torpeza el papel y la cinta hasta que tuvo el paquete desenvuelto.
Dentro de la caja había un gran reloj de oro. Con gran cuidado lo tomó en la mano. Al examinralo de cerca, vio grabado a través de la esfera del reloj un prudente recordatorio que tendría que ver cada vez que mirara la hora; palabras que si se obedecían, contenían el secreto para el éxito de un matrimonio: “Dile algo agradable a Sara.”
Morris Chalfant

lunes, 27 de mayo de 2013

Bella Fabula

Una madre y un bebé camello estaban descansando, y de repente el bebé camello pregunta….
Bebé: Madre, puedo preguntarte algunas cosas?
Mamá: Claro que sí ! Por que hijo, hay algo que te molesta ?
Bebé: por que los camellos tenemos joroba?
Mamá: mira hijo,nosotros somos animales del desierto, y necesitamos la joroba para guardar agua y podamos sobrevivir sin ella.
Bebé: ¿Bien, entonces por qué son nuestras piernas largas y nuestros patas redondas?
Madre: ¡Hijo, obviamente ellos se adaptan para andar en el desierto, con estas piernas nos podemos mover por el desierto mejor que nadie ! Dijo la madre orgullosamente.
Bebé: ¿Bien, entonces por qué son nuestras pestañas tan grandes? A veces esto molesta mi vista
Madre: Hijo mío, aquellas pestañas largas y gruesas son su tapa protectora. Ellos ayudan a proteger tus ojos de la arena de desierto y viento, dijo su madre con ojos llenos de orgullo….
Bebé: ya entiendo. Entonces la joroba debe almacenar el agua cuando estamos en el desierto, las piernas son para andar por el desierto y estas pestañas protegen mis ojos del desierto…
¡Entonces qué demonios estamos haciendo aquí en el zoológico !
MORALEJA DE LA HISTORIA: “habilidades, conocimiento, capacidades y experiencia unicamente son utiles si estas en el lugar correcto”
(¿¿¿Dónde estas ahora???)
“Ama tu trabajo pero nunca te enamores de tu empresa, porque nunca sabes cuando tu empresa dejara de amarte!!”

El hijo preferido

Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel que ella más amaba.
Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:

“Nada es más voluble que un corazón de madre.

Y, como madre, le respondo: el hijo dilecto, aquél a quien me dedico de cuerpo y alma…
Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
El que no trabaja, hasta que se emplée.
El que se enamora, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
El que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle.
 
 
Y ya con el semblante bien distante de aquella sonrisa, completó:

El que ya me dejó…
…hasta que lo reencuentre…

miércoles, 15 de mayo de 2013

LA VIDA SIN AMOR… NO TIENE SENTIDO………

La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor te hace servil.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La simplicidad sin amor, te quita valor.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace egoísta.
La fe sin amor te deja fanático.
La cruz sin amor se convierte en tortura.
LA VIDA SIN AMOR… NO TIENE SENTIDO………

Que Harías para decir “te quiero” sin decirlo

A un amigo mío llamado David, su hermano le dio un Automóvil como regalo.
Un día, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo. - ¿Señor: Este es su coche? Le preguntó
David, afirma con la cabeza:
- “Mi hermano me lo regaló”
El niño estaba asombrado.
- Quiere decir que su hermano se lo regala y a usted no le costo nada? Vaya me gustaría… titubeo el niño.
- Desde luego – David sabía lo que el niño iba a decir – que le gustaría tener un hermano así.
Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció a David de pies a cabeza:
- Me gustaría prosiguió el niño: Poder ser un hermano así.
David miro al niño con asombro, e impulsivamente añadió:
- ¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto?
- Ah sí, eso me encantaría!!!
Después de un corto paseo, el niño volteó y con los ojos chispeantes dijo:
- Señor… no le importaría que pasáramos frente a mi casa?
David sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Quería enseñar a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero de nuevo, David estaba equivocado.
- Se puede detener donde están esos dos escalones? – pidió el niño.
Subió corriendo y en poco rato David oyó que regresaba, pero no venia rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón, entonces le señaló hacia el coche.
- ¿Lo ves Juan?. Allá esta, tal como te lo dije, allá arriba, su hermano se lo regalo y a él no le costo ni un centavo, y algún día yo te voy a regalar uno igualito… entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates, de las que he estado tratando de contarte.
David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, se subió tras de él y los tres comenzaron un paseo memorable.
Ese día, David comprendió lo que Dios quería decir con: “Hay más dicha en dar… “
Sé feliz, Disfruta la vida, que es maravillosa aún con sus problemas.
RECUERDALO MUY BIEN: ¿Que Harías para decir “te quiero” sin decirlo?

35 Cosas por aprender

1.-Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la verdad.
2.- Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseo ser.
3.- Que es más fácil reaccionar que pensar.
4.- Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
5.- Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es como interpretamos nuestras circunstancias.
6.- Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.
7.- Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
8.- Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
9.- Que las personas honestas tienen más éxito al paso del tiempo.
10.- Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
11.- Que no importa qué tan lejos he estado de Dios, siempre me vuelve a recibir.
12.- Que todos somos responsables de nuestros actos.
13.- Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
14.- Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.
15.- Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
16.- Que hay dos días de cada semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es ahora.
17.- Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
18.- Que no debo competir contra lo mejor de otros, sino a competir con lo mejor de mí.
19.- Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
20.- Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
21.- Que si no controlo mi actitud, ésta me controlará a mí.
22.- Que no hay que decirle nunca a un niño que sus sueños son ridículos, ¿qué tal si me cree?
23.- Que no debemos nunca juzgar a los hijos por sus errores que como padres cometimos cuando éramos jóvenes.
24.- Que es más importante que me perdone a mí mismo a que otros me perdonen.
25.- Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
26.- Que la violencia atrae más violencia.
27.- Que la crítica atrae más discusión y puede llegar a la confusión.
28.- Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
29.- Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
30.- Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
31.- Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
32.- Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
33.- Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: mi familia, mi fe, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.
34.- Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
35.- Y que al final de todo… lo unico que importa de nosotros mismos es lo que llevamos adentro… lo que reflejamos a través de nuestra esencia… Ya que eso será lo unico que perdure durante la eternidad…

El Barbero



Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello, entabló una conversación con la persona que le atendió. De pronto, tocaron el tema de Dios.

El barbero dijo: Yo no creo que Dios exista, como usted dice.

Por que dice usted eso? – pregunto el cliente.

Es muy fácil, al salir a la calle se da cuenta de que Dios no existe. O…dígame, acaso si Dios existiera, ¿habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor

para la humanidad. No puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando, y no quiso responder para evitar una discusión. Al terminar su trabajo, el cliente salió del negocio y vio a un hombre con la barba y el cabello largo. Entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:

- ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.

- ¿Como? Si aquí estoy yo… – dijo el barbero

- ¡No…! – dijo el cliente – No existen, si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre.

- Los barberos si existen, es que esas personas no vienen hacia mi.

- ¡Exacto…! – dijo el cliente – Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.

La MUJER

COMO MADRE: Es el ser que forja nuestra confianza en el futuro.
COMO HERMANA:Es quien nos inspira el espíritu protector.
COMO AMIGA: Es la confidente de nuestras penas.
COMO NOVIA: Es el símbolo de la ilusión y la esperanza.
COMO ESPOSA: Es el apoyo, guía, luz e inspiración en todos nuestros proyectos.
COMO HIJA: Es nuestra reivindicación con la figura femenina.
COMO ABUELA: Es la presencia del amor incondicional.
COMO AMANTE: Es el renacimiento de la aventura y la pasión.
COMO SECRETARIA: Es la comprensión total; nos conoce mejor que nadie; lee nuestros pensamientos.

Alguien dijo

Alguien dijo que un niño se lleva en el vientre durante nueve meses.
Ese alguien no sabe que un hijo se lleva en el corazón toda la vida.
Alguien dijo que toma una seis semanas volver a la normalidad después de dar a luz.
Ese alguien no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.
Alguien dijo que se aprende a ser madre por instinto.
Ese alguien nunca fue de compras con un niño de tres años.
Alguien dijo que de “buenos” padres salen hijos “buenos”.
Ese alguien piensa que un hijo viene con instrucciones y garantía.
Alguien dijo que las “buenas” madres nunca gritan.
Ese alguien nunca vio a su hijo romper con una pelota la ventana del vecino.
Alguien dijo que no se necesita una buena educación para ser madre.
Ese alguien nunca ayudó con una tarea de matemática de cuarto grado.
Alguien dijo que no se puede amar al segundo, tercer ó cuarto hijo como al primero.
Ese alguien sólo tuvo un hijo.
Alguien dijo que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos.
Ese alguien no tuvo un hijo que se metió un fríjol en la nariz.
Alguien dijo que lo más difícil de ser madre es el parto.
Ese alguien nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día del Jardín.
Alguien dijo que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda.
Ese alguien nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hija.
Alguien dijo que una madre puede dejar de preocuparse cuando los hijos se casan.
Ese alguien no sabe que el matrimonio agrega yernos y nueras al corazón de una madre.
Alguien dijo que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar.
Ese alguien no tiene nietos.
Alguien dijo que una madre sabe que su hijo la ama, así que no hay necesidad de decírselo.
Ese alguien no es madre.
Alguien dijo que una madre no necesita de la comprensión y del “te quiero ” del hijo…
Ese alguien no es un hijo.

Hay momentos en la vida

Hay momentos en la vida, en los que extrañas tanto a alguien, que quisieras sacarle de tus sueños y abrazarle.
Sueña lo que tú quieras soñar; Ve a donde tú quieras ir; Sé lo que tú quieras ser, Porque sólo tienes una vida y una oportunidad, para hacer todas las cosas que quieres hacer.
Que tengas…suficiente felicidad para que seas dulce, suficientes pruebas para que seas fuerte, suficiente dolor para que sigas siendo un ser humano, suficiente esperanza para que seas feliz.
Siempre ponte en el lugar de los demás. Si te duele, muy probablemente le duela también a la otra persona.
La gente más feliz, no necesariamente tiene lo mejor de todo; simplemente disfrutan al máximo de todo lo que está en su camino.
La felicidad aguarda a quienes lloran, a quienes sufren, a quienes han buscado, a quienes se han esforzado, Porque sólo esas personas pueden apreciar la importancia de quienes han dejado huella en sus vidas.
El amor nace con una sonrisa, crece con un beso, y acaba con una lágrima.
El futuro más brillante siempre se basará en un pasado que se olvida, porque no te irá bien en la vida, hasta que dejes atrás tus fracasos y tus penas.
Cuando naciste, estabas llorando, y todos a tu alrededor estaban sonriendo. Vive tu vida de manera que cuando llegue la hora de tu muerte, tú estés sonriendo y los que te rodeen estén llorando.

lunes, 15 de abril de 2013

A mis años

Descubrí que aún puedo ser niña
Que puedo sentir y jugar como una pequeña
Que puedo bailar y cantar sin vergüenza
Que el amor verdadero no se encuentra en las formas ni presencias
Que cuando se impone el alma, la razón no obedece
Que puedo preguntar sin sentir que soy ignorante
Que soy ignorante y nada sé
Que mi inteligencia no era todo lo útil que esperaba
Que no debo temer a mi sensibilidad
Que no debo luchar por ser entendida. Solo debo entender
Que de la certeza he pasado a la incertidumbre
Que nunca seré amiga de lo incierto
Que mi felicidad no está aquí
Que el dolor  ofrecido desde el alma da frutos eternos
Que la belleza no se ve con los ojos.
Que el pasado es presente cuando no se olvida
Que la objetividad es un don y la subjetividad una condena
Que aceptar al oponente es más fácil que admitir las caídas de los amigos
Que para hablar necesitas amor , para escuchar entrega y para responder el silencio
Que no es necesario esforzarse en explicar lo que se siente, simplemente dejar que el sentimiento hable por mi.
Que la soledad es mi mejor amiga y necesito de ella ahora….siempre.
Que todo lo verdaderamente valioso está cubierto de sacrificio, entrega, amor y abandono de si.
Que para caminar por la senda correcta debemos aceptar entregar nuestro destino a Dios.
Que Dios no me abandona: yo lo dejo de lado.
Que ofrecer mi dolor a cambio de la felicidad de otros es comprender el sentido de ser feliz.
Que el egoísmo daña por partida doble
Que sufrir nos lleva a la perfección, a través del aprendizaje
Que lo que hagamos sin agrado será recompensado si lo hacemos por el bien del prójimo
Que puedo llorar sin sentir debilidad
Que cada día es una oportunidad que debo vivir como si fuera la última
Que poner piedras en el camino es masoquismo y que las pongan por uno, envidia
Que las dificultades me tornan más  fuerte.
Que los sueños si se hacen realidad y la utopía espera su turno.
Que una sola palabra puede cambiar el curso de mi día.
Que tengo paz.
Que tengo a Dios y ese hecho colma mi vida de amor.

Un hombre afortunado

Una vez había una familia que no era ni rica ni pobre. Vivían en una pequeña casa de campo de Ohio. Una noche se sentaron juntos para cenar y alguien tocó la puerta. El padre se acercó a abrir.
Ahí estaba un hombre viejo con ropa desgarrada, pantalones rotos y sin botones. Cargaba una canasta llena de verduras. Le preguntó a la familia si querían comprarle algunas. Ellos aceptaron porque querían que se fuera rápido.
Con el paso del tiempo, la familia y el hombre viejo se hicieron amigos. El hombre le traía verduras cada semana a la familia. Pronto se enteraron de que él era ciego y que tenía cataratas en los ojos. Pero era tan amigable que aprendieron a esperar ansiosamente sus visitas y a disfrutar de su compañía.
Un día, mientras entregaba las verduras, dijo:
- ¡Ayer tuve la más grande bendición! Encontré una canasta de ropa afuera de mi casa que alguien me dejó.
La familia, sabiendo que él necesitaba ropa, dijo:
-¡Qué maravilloso!
El hombre viejo y ciego, dijo:
- La parte más maravillosa es que encontré una familia que verdaderamente necesitaba esa ropa.

Los hijos y la antorcha

¿Hay un período mágico cuando los hijos se hacen responsables por sus propias acciones? ¿Hay un momento maravilloso, cuando los padres nos convertimos sólo en espectadores, en la vida de nuestros hijos, nos alzamos de hombros y decimos:
“Es la vida de ellos” sin sentir nada?
Cuando contaba con 20 años, estaba en el pasillo de un hospital esperando a que los doctores pusieran unos puntos en la cabeza de mi hijo y pregunté:
- ”¿Cuándo pararé de preocuparme”?
La enfermera dijo:
- ¡Cuando salgan de la etapa de accidentes!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Cuando contaba con 30 años, me senté en una pequeña silla en la clase y escuchaba como uno de mis hijos hablaba incesantemente interrumpiendo la clase y moviéndose continuamente.
Casi como que me hubiera leído la mente, la maestra me dijo:
- ¡”No se preocupe, todos ellos pasan por esta etapa y luego usted, podrá sentarse tranquila… relajarse y disfrutarlos”!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Cuando contaba con 40 años, me pasaba la vida esperando que el teléfono sonara…
…que los autos llegaran a casa…
…que la puerta de la casa se abriera.
Una amiga me dijo:
- “¡No te preocupes, en unos años vas a poder dejar de preocuparte. Ellos ya serán adultos”.
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Ya en mis 50 años, estaba cansada y harta de ser vulnerable.
Todavía me estaba preocupando por mis hijos, pero también ya se notaba una arruga nueva en mi frente, aunque no podía hacer nada acerca de ello…
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Yo continué angustiándome con sus fracasos, apenándome por sus tristezas y absorbida en sus decepciones.
Mis amigos me decían que cuando mis hijos se casaran yo iba a poder dejar de preocuparme y llevar mi propia vida. Yo quería creerles, pero me asaltaba el recuerdo de la cálida sonrisa de mi mamá y su ocasional:
“Luces pálida hija, estás bien? Estás deprimida por algo?”
¿Puede ser que los padres estemos sentenciados a una vida de  preocupaciones?
¿Es que la preocupación por nuestros hijos se entrega como una antorcha de unos a otros, para que arda en el camino de las fragilidades humanas y el miedo a lo desconocido?
¿Es la preocupación una maldición, o es una virtud que nos eleva a lo más alto de la vida humana?
Un día uno de mis hijos, se irritó conmigo.
Me dijo:
- ¿Dónde estabas? ¡Desde ayer que te estoy llamando y nadie me respondía.! ¡Estaba muy preocupado…!
Y yo solo me sonreí y no dije nada. La antorcha había sido entregada!!!

La antorcha y los hijos

¿Hay un período mágico cuando los hijos se hacen responsables por sus propias acciones? ¿Hay un momento maravilloso, cuando los padres nos convertimos sólo en espectadores, en la vida de nuestros hijos, nos alzamos de hombros y decimos:
“Es la vida de ellos” sin sentir nada?
Cuando contaba con 20 años, estaba en el pasillo de un hospital esperando a que los doctores pusieran unos puntos en la cabeza de mi hijo y pregunté:
- ”¿Cuándo pararé de preocuparme”?
La enfermera dijo:
- ¡Cuando salgan de la etapa de accidentes!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Cuando contaba con 30 años, me senté en una pequeña silla en la clase y escuchaba como uno de mis hijos hablaba incesantemente interrumpiendo la clase y moviéndose continuamente.
Casi como que me hubiera leído la mente, la maestra me dijo:
- ¡”No se preocupe, todos ellos pasan por esta etapa y luego usted, podrá sentarse tranquila… relajarse y disfrutarlos”!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Cuando contaba con 40 años, me pasaba la vida esperando que el teléfono sonara…
…que los autos llegaran a casa…
…que la puerta de la casa se abriera.
Una amiga me dijo:
- “¡No te preocupes, en unos años vas a poder dejar de preocuparte. Ellos ya serán adultos”.
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Ya en mis 50 años, estaba cansada y harta de ser vulnerable.
Todavía me estaba preocupando por mis hijos, pero también ya se notaba una arruga nueva en mi frente, aunque no podía hacer nada acerca de ello…
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Yo continué angustiándome con sus fracasos, apenándome por sus tristezas y absorbida en sus decepciones.
Mis amigos me decían que cuando mis hijos se casaran yo iba a poder dejar de preocuparme y llevar mi propia vida. Yo quería creerles, pero me asaltaba el recuerdo de la cálida sonrisa de mi mamá y su ocasional:
“Luces pálida hija, estás bien? Estás deprimida por algo?”
¿Puede ser que los padres estemos sentenciados a una vida de  preocupaciones?
¿Es que la preocupación por nuestros hijos se entrega como una antorcha de unos a otros, para que arda en el camino de las fragilidades humanas y el miedo a lo desconocido?
¿Es la preocupación una maldición, o es una virtud que nos eleva a lo más alto de la vida humana?
Un día uno de mis hijos, se irritó conmigo.
Me dijo:
- ¿Dónde estabas? ¡Desde ayer que te estoy llamando y nadie me respondía.! ¡Estaba muy preocupado…!
Y yo solo me sonreí y no dije nada. La antorcha había sido entregada!!!