Él preguntó: - “Quién de ustedes quiere este billete de $ 100?”
Todos levantaron la mano…
Entonces él dijo:
Todos levantaron la mano…
Entonces él dijo:
- “Daré este billete a uno de ustedes esta noche, pero, primero, dejenme hacer esto…” Entonces. él arrugó totalmente el billete.
Él preguntó otra vez:
- “Quién todavía quiere este billete?”
Las manos, continuaron levantadas….
Y continuó:
- ”Y si hiciera esto?…”
Él preguntó otra vez:
- “Quién todavía quiere este billete?”
Las manos, continuaron levantadas….
Y continuó:
- ”Y si hiciera esto?…”
Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo. Despues, tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado:
- ”Y ahora?… ¿Quién todavía va a querer este billete de $ 100?”
Todas las manos volvieron a levantarse.
El expositor miró a la platea y les dice que va a explicar lo siguiente:
- ”No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor. Esta situación, tambien pasa con nosotros… Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, pisoteados y sentimos que no tenemos importancia. Pero, no importa, jamás perderemos nuestro valor. Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa!… Nada de eso altera la importancia que tenemos!… el precio de nuestras vidas, no es por lo que aparentamos ser, pero, si por lo que hacemos y sabemos!…”
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