Nombró
diez ríos que deseaba explorar y diecisiete montañas que anhelaba
escalar. Estableció metas para convertirse en explorador, viajero por el
mundo y en piloto. También en su lista estaba montar un caballo en el
Desfile de las Rosas, sumergirse en un submarino, volver a hacer los
viajes de Marco Polo, leer la Biblia de principio a fin, y leer todas
las obras de Shakespeare, Platón, Dickens, Sócrates, Aristóteles y otros
autores clásicos. Deseaba aprender a tocar la flauta y el violín,
casarse, tener hijos (tuvo cinco), hacer una carrera en medicina, y
servir como misionero para su iglesia.
¿Suena imposible? ¡A la edad de cuarenta y siete años, John Goddard había logrado ciento tres de sus metas!
Tu
lista de metas puede que no sea tan extensa como la de John Goddard,
pero si careces de algunas de ellas, verás que tienes poca motivación
para levantarte en la mañana y poca satisfacción mientras tu cabeza toca
la almohada cada noche.
Motivación es cuando tus sueños se ponen ropa de trabajo.
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