Michael Collins, el astronauta que quedó en la nave, escribe sobre otra posible imposibilidad de ese día:
“No había estado afuera durante mucho
tiempo cuando los tres nos llevamos una gran sorpresa. ¡El presidente de
los Estados Unidos comenzó a hablar en la radio! El señor Nixon decía:
Neil y Buzz, les estoy hablando por teléfono desde la Oficina Oval en la
Casablanca, y esta debe ser por cierto la más histórica conversación
telefónica… Porque debido a lo que ustedes hicieron, los cielos ahora
forman parte del mundo humano. Mientras ustedes nos hablan desde el mar
de la Tranquilidad, nos inspiran a redoblar nuestros esfuerzos para
traer paz y tranquilidad a la Tierra”.
Nuestras oraciones son como comunicaciones invisibles que se trazan del cielo a la tierra.
Las cosas que alguna vez fueron tratadas
de imposibles se convierten en posibles cuando esa comunicación es
establecida de forma firme.
Lo imposible desaparece cuando un hombre y su Dios confrontan una montaña.
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